domingo, 1 de septiembre de 2013

DIA 26 DE AGOSTO - ORACION DE MOISES

Capítulo 90     

El Dios eterno y el hombre fugaz


Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. 

Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. 

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres. 

Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. 

Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, Como la hierba que crece en la mañana. 

En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca. 

Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados. 

Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro. 

Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento. 

Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos. 

¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido? 

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría. 

Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos. 

De mañana sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. 

Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que vimos el mal. 

Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos. 

Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma. 


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Padre y Dios mío, vengo a ti, no puedo más, estoy tan cansado/a, me siento mal, tengo mil problemas, te necesito, ayúdame por favor, creo en tí, aunque no te vea o no te sienta, perdóname por mis pecados, me arrepiento por estar lejos de ti, te pido que me perdones, a través de tu Hijo Jesucristo, lo recibo a él en mi corazón, entra Jesús en mi, tu eres mi salvador, hazme una nueva persona, lléname de tu Espíritu Santo, de tu Palabra, de tu bendición, cámbiame, mejora mi vida, mi familia, mi economía, por favor te lo pido, ten piedad de mi oh Dios, yo te doy gracias, te alabo y te bendigo, y te daré toda la gloria, la honra y la alabanza. Amén.